Liderazgo firme y cercano

Una organización, una empresa puede decidir que quiere trabajar activamente en la felicidad de las personas que la forman, pero quienes hacen realidad ese deseo son los líderes. Un líder que realmente desee lograr este hito, ha de mostrar un liderazgo firme y cercano según el experto Ignacio Fernández pero ¿en qué consiste el liderazgo firme y cercano?.

Líderes y jefes

Decía Rafael Echaverría, padre del coaching ontológico, que la «autoridad es siempre un poder conferido. Por lo tanto, se trata de un poder que puede ser revocado. El criterio clave para otorgarlo, así como para revocarlo, es la confianza». Es decir, una cosa es ser jefe (nombrado) y otra ser líder (aceptado). Para ser líder aceptado es necesario ganarse la confianza del equipo. ¡Ojalá todos los jefes fuesen líderes!.

Líder firme y cercano

Sobre todo, un líder es aquel que dirige e inspira a los demás.

Según Ignacio Fernández, autor de Felicidad Organizacional y Liderazgo Efectivo para el Alto Desempeño, un líder por la autoridad de su rol, es un LIDER FIRME :

  • – Que define las metas.
  • – Establece que es realmente urgente y qué no.
  • – Genera la tensión creativa necesaria para conseguir resultados.
  • – Estimula la realización del trabajo.
  • – Evalúa con indicadores.
  • – Ofrece información sobre el trabajo realizado para poder mejorar, para poder realizar cambios en un ambiente estimulante, que deje de percibirse como peligroso.

Y todo esto, lo hace entendiendo que su papel es el de estar al servicio del propósito compartido del equipo, creyendo en las personas y generando un ambiente de co-liderazgo (LIDER CERCANO).

Un liderazgo compartido, propio de las estructuras de red (redarquías) en las que el liderazgo sea asumido en diferentes momentos por diferentes personas, en función de las demandas emergentes del equipo. En el que el trabajo se desarrolle en espacios de confianza, aprendizaje, positividad y centrándose en las fortalezas de las personas, con una mirada apreciativa. Donde el error es parte del aprendizaje. Donde se establecen un genuino interés por su colaboradores, por lo que les ocurre y qué necesitan. Lo que llamamos en un post anterior un liderazgo inteligente.

Como dice Ignacio, un liderazgo efectivo es un liderazgo firme en el qué y cercano en el cómo.

Ignacio Fernández, autor de Felicidad Organizacional y Liderazgo Efectivo para el Alto Desempeño (LEAD)

Equipos de Alto Desempleño (EAD)

En 2012, en medio de una trayectoria de negocios con éxitos impresionantes, Google lanzó el Proyecto Aristóteles con el objetivo de construir el Equipo Perfecto.

Reunieron a sus mejores ingenieros, investigadores, psicólogos organizacionales, sociólogos y estadísticos, e invirtieron millones de dólares en estudiar y medir cada aspecto de la vida de sus 180 equipos de trabajo más exitosos, desde la frecuencia de comidas en equipo hasta el tipo de trato de sus managers y colaboradores.

Los investigadores de Google, llegaron a la conclusión como resultado final, de que a fin de cuentas era más importante para su alto desempeño cómo interactuaban entre ellos, cómo estructuraban su trabajo y cómo interpretaban sus contribuciones por encima de quienes formaban el equipo. Era más importante el cómo que el quién. Es decir, lo que hacía que tuvieran alto desempeño no era fruto de tener personas más capacitadas, más inteligentes o más capaces, sino más predispuestas a optimizar la forma que interactuaban entre ellos. ¿Tendrá este estudio que ver en la forma en que Google selecciona ahora a sus colaboradores?

Conclusiones

  • Un verdadero líder es promotor de bienestar y felicidad en los equipos que dirige.
  • Su trato es firme para que se consigan los objetivos y es cercano propiciando la confianza suficiente como para que se ejerza un coliderazgo, para que las personas participen del proceso de crecimiento y mejora y sean co-responsables con él. Liderazgo firme y cercano.
  • Este liderazgo firme y cercano propicia el crecimiento de redarquías. La redarquía es un modelo de redes abiertas de colaboración, basado en las interacciones que las personas mantienen entre sí cuando comparten su talento y su conocimiento de forma abierta y transparente, en relaciones de igual a igual.
  • Este modelo de liderazgo genera equipos de alto desempeño en el que obtienen resultados gracias al entorno de confianza y compromiso que se genera entre ellos.

¿Es éste tu entorno de trabajo? ¿Te gustaría mejorar como líder?

Decía Humberto Maturana, “no es la razón lo que nos lleva a la acción, sino la emoción».
En breve, tendré la oportunidad y placer de entrevistar a mi profesor de Felicidad Organizacional del CHO Ignacio Fernández, y compartir con vosotros más sobre ese Liderazgo Efectivo de Alto Desempeño.

Si quieres hacerle llegar alguna pregunta, por favor déjala en comentarios y se la haré llegar o envíamela a hola@evaluque.com . Gracias

Feliz semana,

Eva Luque
Coach de Marca Personal y Trainer en Felicidad
#disfrutoloquehago #yomarcomimarca
www.evaluque.com

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comments (2)

Javier Rubio
28 noviembre, 2019 Reply

Gran artículo y reflexiones Eva. Me pregunto ¿llegará el día en que avancemos un paso en alguna de las generaciones en que el estilo de liderazgo efectivo ya no tenga que explicarse sino que se haya interiorizado? Puedes transmitírsela a Ignacio también si quieres.
Resulta increíble la cantidad de años, decenas de años, que llevamos trabajando, formando, ejemplificando un liderazgo diferente, cercano, retador, motivador, y que aún sigamos "fordiando lideres"

    Eva Luque
    13 diciembre, 2019 Reply

    Así es Javier. El concepto de liderazgo también ha ido evolucionando con los tiempos. Antes se hablaba de liderar desde la exigencia y para eso era preciso ser inflexible, perfeccionista, exigente y no tolerar ningún comportamiento que se saliese de ese objetivo y de los resultados previstos. Hemos visto que este estilo genera escasa creatividad, demasiado estrés, incapacita a las personas a generar nuevas realidades y en una sociedad como la de hoy en día tan cambiante, necesitamos personas que sean capaces de crear, adaptarse y ser capaces de convivir con la incertidumbre como una oportunidad, un reto y no como una calamidad. Y un líder capaz de ver las fortalezas de cada persona y canalizar los objetivos a través de ellas, es un líder del siglo XXI.
    Los seres humanos siempre tenemos retos de mejora, de evolución, de dejar atrás lo que ya no sirve para adecuarnos a lo que de verdad es bueno, necesario, útil y por eso caminamos a este estilo de liderazgo del que nos habla Ignacio Fernández, un estilo firme en el qué y cercano en el como.
    Muchísimas gracias Javier. Es maravilloso compartir reflexiones contigo siempre. Un abrazo

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