Inspira. Para. Espira. RESPIRAR

Respirar. ¿Hay algo más sencillo y natural que respirar?. Y sin embargo a muchas personas, se nos olvida hacerlo bien y  de  forma completa a lo largo del día. Y eso no es baladí, porque es lo que nos mantiene VIVOS. Es lo primero y también lo último que hacemos en nuestra vida. Por eso, he pensado que sería interesante hablar sobre ello y sobre cuál es la forma más beneficiosa de hacerlo para mejorar nuestra salud.

Beneficios de la respiración

  1. Purifica: respirar profundamente ayuda a limpiar los pulmones y eliminar sustancias tóxicas del organismo.
  2. Reduce el dolor: dirigir la respiración profunda, consciente y tranquila hacia la parte dolorida del cuerpo alivia el dolor y libera la tensión muscular. Lo he experimentado en muchas ocasiones y siempre me ha dado resultado.
  3. Calma: Respirar de forma lenta, profunda y rítmica rebaja tu pulso, relaja tus músculos y actúa sobre el sistema nervioso parasimpático el que se activa ante situaciones de estrés. Llega a tu cerebro más oxígeno y rebaja la ansiedad, cuya reacción -relacionada con la adrenalina y el cortisol- está ligada a problemas como las enfermedades cardiovasculares, insomnio, hipertensión, indigestiones, aumento de infecciones y enfermedades autoinmunes.
  4. Mejora la concentración: cuando estás más concentrado, te permite ser más creativa, encontrar mejores soluciones, ser más productivo, hacer mejor en menos tiempo. En definitiva, te ayuda a generar bienestar en ti y en tu entorno, en cualquier situación, tu trabajo, tus desplazamientos, cuando estás con tu familia…
  5. Conecta: la respiración ayuda a sincronizar cuerpo y mente. Nos conecta con el aquí y el ahora. Como dice Silvia Escribano, es una gran herramienta para conectarnos con nosotros mismos.

 

La técnica de respirar

Como hemos visto, son innumerables las ventajas de respirar adecuadamente porque es algo natural, para lo que estamos diseñados y que por lo tanto nos produce bienestar. Claro, nos produce bienestar si respiramos adecuadamente.

Una respiración rápida, agitada y toráxica (es decir, la de los momentos de tensión, de miedo, de rabia, de agitación mental) nos pone en modo huida. Le da un mensaje a nuestro cerebro de que ha de activar nuestro sistema de defensa y luchar o prepararse para huir. Por eso, toda la sangre se va a nuestra extremidades y entonces nuestro cerebro funciona peor para buscar soluciones. Prueba a hacerla y verás de lo que te hablo.

Una respiración abdominal, lenta, profunda y en la que podemos notar como el aire llega hasta nuestro vientre y lo hincha, nos relaja, nos conecta y permite que nuestro cerebro esté bien surtido de sangre y de concentración e ideas.  Ahora respira lenta, profunda y conscientemente. ¿Notas alguna diferencia?

La respiración es lo más básico de la vida y cuando se respira consciente y armónicamente, beneficia todos los ámbitos de nuestro ser y de nuestra vida Clic para tuitear

 

La importancia de inspirar, parar y espirar

Una de las primeras cosas que aprendí con el yoga, fue a respirar correctamente. Es lo más importante. Hay muchas técnicas de respiración pero todas tiene un fin, hacernos conscientes de la vida, eso que te sucede ahora, ahora mismo.

Y para eso, es necesario parar en algún momento. Inspirar (tomar aire), parar para que ese aire tenga tiempo de llegar a cada célula de nuestro cuerpo y llenarla de oxígeno y retirar lo que ya no nos sirve y expulsar (favorece el drenaje linfático y desintoxica al organismo). ¡Fíjate qué metáfora tan bonita de la vida!.

  • Tomar aire para llenarnos de oxígeno, para refrescar nuestra vida para llenarla a pleno pulmón, para que entre lo nuevo. Cada mañana, un nuevo día, un nuevo amanecer, una nueva oportunidad.
  • Parar para ser consciente y llenarnos de oxígeno, para pensar, para sertir, reteniendo lo vivido. Como me compartía Silvia Escribano en la deliciosa entrevista que tuvimos, parar para darnos cuenta de lo que nos sucede, de cómo nos sentimos con ello y poder tomar mejores decisiones.
  • Expulsar, echar fuera lo que ya no nos sirve, dejar ir.

De eso, va la vida. De inspirar e inspirarte, de parar y pararte y de soltar, de espirar, de poner fin.

 

Ejercicio práctico

Como ya sabes, me gusta terminar con algo práctico, que pueda serte útil. Lo que te propongo es que comiences a entrenar la respiración consciente.

  1. Comienza por la mañana al despertarte. Estira bien los brazos, las piernas y cierra tus ojos. Inspira profundamente, retiene el aire unos segundos y deja que lentamente salga. Si te ha gustado, puedes repetir por la noche y tantas veces como dsees en el día.
  2. Al terminar el día y antes de dormirte, para. Recuerda los mejores momentos de tu día. Recuerda el fresquito de la mañana en tu cara, a alguien que ha sido amable, tu mejor acción, algo que te ha salido bien, un toque de suerte quizás, recuerda la mejor sonrisa del día, la mejor caricia y agradécela. Que tu día no haya pasado en balde. Porque no cuentan los años de tu vida, sino la vida de tus años.
  3. Al espirar, siente como sueltas todo aquello que no ha sido como te esperabas, los momentos en los que tal vez no has estado a la altura y te has enfadado contigo mismo, los momentos en los que otras personas tampoco han sabido hacerlo mejor… No pienses en ello, no hace falta ni que los nombres, simplemente siente como los sueltas y siente la compasión por ti y por todos los seres humanos que poblamos el universo porque todos queremos mejorar y tenemos una lucha interna por hacerlo lo mejor que podemos y sabemos.

¿Es ésa una buena marca personal, la de los pensamientos positivos y la compasión?.

Gracias por compartir esta entrada si te ha resultado interesante,

Eva Luque
Coach de Marca Personal y Trainer en Felicidad
#disfrutoloquehago #yomarcomimarca
www.evaluque.com

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