¿Esta decisión me hará realmente feliz?

Esta es una pregunta que al menos yo no me había hecho demasia
do a menudo de forma profunda y analítica cuando tenía que tomar decisiones que podrían cambiar el rumbo de mi vida profesional. En ocasiones, cogía opciones sin valorar realmente si iba a sentirme realizada y feliz con mi nuevo puesto o cambio. Simplemente consideraba los beneficios sociales y económicos sin valorar otras implicaciones personales o cómo me sentiría realmente en ese puesto en un tiempo determinado. Sin embargo ahora la considero crucial cuando tomo una decisión.

coaching para decidir

tomar decisiones

Objetivo de valorar si mi decisión me hará feliz

El objetivo de esta pregunta es “verse” en el futuro. Tratar de imaginar si la oportunidad que me ofrecen casa con mis valores de vida, promueve mi talento y qué implica para mí y mi entorno. Si existe una incompatibilidad entre lo que yo realmente soy (mis valores), mis capacidades que necesito para desarrollarme plenamente como persona o la ecología del tipo de vida que quiero llevar, tarde o temprano pagaré el peaje de este camino. La realización profesional es un elemento importante en nuestras vidas ya que ocupa entre un 30 y un 40% de nuestra vida diaria. Si cada día volvemos a casa con la sensación de liberación absoluta y nuestro máximo deseo es que pase pronto el tiempo que queda hasta las nuevas vacaciones o el próximo puente, realmente puede ser un indicio de que aquella decisión no fue acertada.

El valor de mis decisiones

Hace unos días fui a la presentación de la empresa de una muy buena amiga y profesora. Preguntó a la audiencia qué haría si cada día alguien les diese 86.400 € para gastar integramente a lo largo del día en lo que quisiesen, de forma que aquel dinero que no utilizasen en el mismo día antes de las 24 horas, lo perderían y que no habría compromiso de permanencia, en cualquier momento sin determinar podrían dejar de dárselo. Todos los presentes de una u otra forma coincidíamos en que gastaríamos todo lo que pudiéramos cada día. Cuando cada cual había hecho sus conjeturas, tradujo el dinero en segundo y explicó que cada día tenemos un capital de 86.400 segundos a disfrutar. ¿Por qué no invertirlos hoy para que crezcan y mañana tenga más?, ¿Cómo no tomarnos unos minutos para reflexionar cuál sería la mejor inversión y si lo que adquirimos es realmente esa mejor inversión?

Analizar la ecología de tu decisión con tu coach antes de tomarla te ayuda a valorar si realmente es apropiada y a crear tu plan de acción para llevarla a cabo

Compártelo!
Compartir:

Deja un comentario