Morir de pena en el trabajo

Hace unos días, a Rita Barberá le falló el corazón. Algunos dicen que la pena la mató, lo que ocurría en su trabajo. ¿Realmente pueden matarnos las emociones, la  forma en que percibimos las situaciones? 

Las evidencias ya no pueden ser mayores, si estás en un ambiente de miedo, de dolor, de pena, de agobio… las posibilidades de que tu corazón falle son altas. Las de tu cerebro sufra, son aún mayores. Puede que ya estés en este círculo de emociones o puede que estés comenzando, en ambos casos aún estás vivo. Aún estás a tiempo de poner soluciones.

El poder del corazón

La tecnología actual permite medir las frecuencias electromagnéticas que emiten corazón y cerebro para funcionar. Se ha comprobado que las frecuencias electrómagnéticas que emite el corazón pueden llegar a ser mil veces superior a las del cerebro. Esto puede indicarnos que las decisiones que tomamos con el corazón son más potentes que las que utilizamos tan sólo la mente.

También se ha comprobado que lejos de lo que nos podíamos imaginar, nuestro corazón tiene su propio cerebro. Tiene neuronas. Alrededor de 40.000 para ser más exactos. Nuestro sistema está preparado para dar prioridad en caso de necesidad al corazón sobre el cerebro. Imagina la importancia que tiene el que tú o tu equipo esteis apasionados. El que lo estén tus hijos, tu pareja, el médico que te cuida…

Condiciones estresantes o discordantes pueden dar lugar a patologías sociales, como la violencia, el abuso, la ineficacia, el aumento de errores… y también generar patologías físicas. Más de 9 de cada 10 adultos creen que el estrés puede contribuir al desarrollo de las principales enfermedades tales como enfermedades del corazón, la depresión y la obesidad, y que algunos tipos de estrés pueden desencadenar ataques cardíacos y arritmias.

¿Es importante pues cuidar el corazón de las personas?

El coste del estrés en las empresas

La Agencia Europea Para La Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) calcula que el estrés de los trabajadores, tiene un coste económico de 136.000 Millones de euros al año, la mayor parte de esas pérdidas están provocadas por las bajas laborales.

El estrés y los infartos desaparecerá de las empresas cuando el 100% de los trabajadores sean máquinas, que no sientan. Mientras, es responsabilidad de cada uno, gestionar apropiadamente sus emociones (técnicas como el mindfulness pueden serte útiles). Y es responsabilidad de las organizaciones, recordar que el capital gracias al que crecen y evolucionan son los cerebros y corazones de las personas que la componen.

Eva Luque
Coach de Marca Personal
creadora del programa #disfrutoloquehago
www.evaluque.com

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