Sacarle punta a tu trabajo

El trabajo es como un lápiz. Nos permite dejar marca. Es el instrumento por el que hacemos visible una parte de nosotros: la necesidad de plasmar lo que llevamos dentro. Y aunque en la mayoría de las ocasiones, nos viene a la cabeza el negro grafito para definir su color, existen una gama interminable de colores.  

Hay trabajos marrón, hay trabajos rojos peligrosos, hay trabajos verdes ecológicos, hay muchos tipos de trabajos. E incluso esta percepción es subjetiva.

Osea que siguiendo con nuestra analogía, el trabajo sería como un lápiz con nuestra marca de color. Y al igual que los lápices, dependiendo de la dureza de la mina y del uso que haces de ella, se va gastando. Llega un momento que has dado todo en ese trabajo y notas que cuando vas a escribir, cuando vas a trabajar, cada vez te cuesta más. Notas que falta ese color y esa punta que antes tenías, hasta que definitivamente se queda en el palo. Es el momento de tomar decisiones y sacarle punta.

 

El palo de no sentirse feliz en el trabajo

Hay un artículo muy interesante escrito por Gabriel García del Oro en el País Semanal sobre precisamente esto: cambiar de trabajo o seguir con el que tienes. Al final la decisión es tuya, como la vida, que también es tuya. Y precisamente por eso, tienes el derecho y la responsabilidad de elegir lo que realmente es bueno para ti, lo que te llena de color, lo que te hace feliz, lo que sientes que genera, aporta y ayuda a los demás, y al mismo tiempo te genera, aporta y ayuda a ti.

Yo también he pasado por tener la punta gastada, por sentir que ya no se veía mi color. Cuando me marchaba a tiempo de la empresa, me sentía renovada. Era como sacarle punta a mi lápiz y volver de nuevo a dibujar en colores (nueva experiencia, nuevas ilusiones, nuevos compañeros, nuevos aprendizajes…).

Cuando por miedo me dejaba llevar arrastrando el palo por el papel un día y otro sin mina, sin energía, sin ilusión, ni era bueno para mí porque desgastaba mi madera, mi espíritu… ni era bueno para la empresa que comenzaba a ver que mi nivel de compromiso, mi motivación y mi rendimiento se acortaban.

 

El miedo a cambiar

Lo que nos impide a sacarle punta a la vida, a cambiar de trabajo, es perder nuestro estatus o no encontrar trabajo. Si te fijas, ambos se superan en la acción, generando la oportunidad.

Para superar ese miedo lo mejor es darle a tu mente razones que argumenten lo contrario. El mundo está lleno de fluctuaciones (cambios climáticos, cambios económicos…) todo son ciclos. Ahora comienza el ciclo de la recuperación económica y comienza un nuevo ciclo de sequías, es lo que hay. Pero eso son elemento externos que no podemos controlar. Es importante tenerlos en cuenta, sí, y sobre todo, es importante que te centres en lo que tú sí puedes controlar: tú mismo y tu estrategia para conseguir lo que deseas. ¿Cómo hacerlo?

 

Cómo hacerte visible para cambiar de trabajo

  1. Lo primero, poniendo en valor quién eres y tu aportación. Si de verdad te lo estás tomando en serio, te sugiero que cojas ya un papel y un lápiz porque se trata de ser proactivo, de conseguirlo tú, no de quejarse de los elementos externos que no podemos controlar.

Anota en varias columnas: 1. tus valores (quién eres tú,  en qué crees, qué es lo más importante en tu vida, qué admira de ti otras personas y qué admiras tú de otras personas) 2. tus habilidades, conocimientos y experiencia (incluyendo en qué destacas, qué haces de forma diferente, en qué te han felicitado… ). 3. Hacia dónde caminas (tu visión de tu vida) y qué papel tienes en esa visión, qué quieres hacer (tu misión). No lo pienses, hazlo, ponlo en una lista. ¿Lo tienes ya?

estrategia2. Vale, ahora que sabes qué quieres hacer, genera una estrategia. Cómo lo vas a conseguir. Te tendrás que mostrar como una persona con esos atributos, experto en lo que quieras trabajar. Piensa qué tendrías que hacer para mostrarte así. ¿vas a mejorar tu perfil en portales de empleo? ¿actualizar tu perfil en LinkedIn mostrando todo esto?, ¿vas a pedir recomendaciones de personas que han trabajado contigo y pueden acreditar tu trabajo y tu forma especial de realizarlo?, ¿vas a escribir artículos o hacer vídeos en los que muestres que sabes de lo tuyo?, ¿vas a seguir formándote o aprender algo que quieres conocer o mejorar?, ¿con qué personas vas a contactar?, ¿cómo lo vas a hacer?, ¿vas a generar tu propio proyecto?.

Haz un lista loca, sal de la caja y piensa diferente. Utiliza tu imaginación. Diviértete. Asocia la idea de anuncios de televisión en tu propia Marca Personal. La gran pregunta es ¿Qué vas a hacer para conseguir tu objetivo?.

3. La tercera fase es poner en marcha todo lo que has ideado en la fase de estrategia. Se trata de hacerte Pie-de-huellas-dactilares-
visible, de mostrar tu mina, tu color, tu brillo, tu intensidad, para que quieran trabajar contigo. Porque si no te ven, no existes, eres el hombre o la mujer invisible.

En esto consiste básicamente el trabajar tu Marca Personal y es tú trabajo. Puedes ayudarte de un profesional con el que dibujar cada punto, pero se trata de ti, ha de llevar tu esencia y eso es lo que de verdad aporta valor y por lo que te elegirán. ¡Feliz cambio, feliz trabajo!

Eva Luque
Coach de Marca Personal

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