Quiero tener un buen día de trabajo

Ya que el trabajo ocupa un tercio de la vida y genera un desarrollo de tus capacidades y actitudes, ¿porqué no sentir el bienestar de trabajar?.  ¿Cómo comenzamos el día? ¿duchándonos rápido, leyendo el periódico mientras desayunas cualquier cosa rápido, conduciendo con el manos libres haciendo llamadas?. ¿Cómo influye todo eso en la forma en que afrontarás el día?. ¿Qué tal si te preparas para disfrutar de tu día y tu trabajo?

Según los expertos, estos 10 ejercicios ayudan a conseguirlo:

1. Comenzar con 15 minutos de entrada positiva.

Es más fácil de lograr y mantener una actitud positiva si dispones de una “biblioteca” de pensamientos positivos en tu mente, a los que puedas recurrir si el día no va exactamente como desearías. Comenzar el día con una lectura o una frase de inspiración. También puede ser un vídeo que te trasmita el estado que deseas. Si además se potencia con una canción que anime, ya has dado el primer paso.

2. Relacionar el trabajo con las metas que persigues en tu vida.

Hay una razón más profunda para ir a trabajar y por la que has elegido tu trabajo. A lo mejor es mantener a tu familia, para cambiar el mundo de alguna manera, para ayudar a tus clientes, para crear una diferencia…  sea cual sea la motivación más profunda,  tiene un razón poderosa para tu vida.

3. Realizar el viaje con cuidado y aprovechar el momento.

La mayoría de las personas utilizan su tiempo de viaje de escuchar las noticias o (peor, sobre todo si estás conduciendo) hacer llamadas, enviar mensajes de texto, o responder a mensajes de correo electrónico. ¿Has pensado como te sentirías si en lugar de llenar tu cabeza con preocupaciones y trabajo, te regalases ese momento para escuchar la música que realmente te inspira y te llevara al estado de ánimo adecuado?. ¿Quién mejor que tú conoce la música que te inspira, relaja, anima…?.

4. Poner una sonrisa en tu cara

Probablemente si has dedicado unos minutos a leer algo, has relacionado tu trabajo con las razones por las que lo realizas y has disfrutado del camino hasta llegar, ya estarás bastante sonriente. Si aún no lo estás, no esperes más. Pégate un smile en tu cara y lúcelo, disfrútalo.  Las investigaciónes demostran que incluso la más forzada de las sonrisas ayuda a reducir el estrés y te hace más feliz.

5. Expresar un estado de ánimo positivo.

Saludo que te hacen a lo largo del día ¿Qué tal estás? o ¿qué tal va todo?. Vale, es un saludo social  que se suele responder con algo neutral como “estoy bien” o algo negativo, como “Puuuff “.  Piensa por un momento ¿En qué te ayuda eso?, ¿Hay algo que te sería más útil?. Tal vez un “genial” o “muy bien, fantástico”. ¿Qué tal te sientes si lo dices?. Puede ser que a veces te cueste pero todo es ensayar. La persona que tienes enfrente, tal vez se sienta más cómoda.

6. Lo importante en primer lugar.

Todos nos quejamos de lo mucho que tenemos que hacer pero pocas personas hacen algo al respecto. El 20% de tus actividades van a producir el 80% de tus resultados.  Centrarse en lo que realmente nos va a dar los resultados aporta confianza por el trabajo bien hecho y cumple con las expectativas que tenemos.

7. Evitar a las personas negativas.

Si  has seguido  los pasos del 1 al 6, es probable que encuentres que las personas más negativas en tu entorno te evitan, mientras que las personas positivas querrán salir contigo y ayudarte. Si bien es cierto que no puedes evitar a todos los pesimistas, intenta crear tu propio espacio teniendo claro cuál es tu modelo: yo soy optimista.

8. No trabajar largas horas.

Ser proactivo y hacer primero lo primero como aconsejaba Steven Covey te ayudan a mejorar tu agenda para no estresarte y poder aprovechar al máximo tu horario de trabajo. Alargar la jornada laboral suele producir una sensación de ada día estarás más cansado y no disponer de tu vida para disfrutar de lo importante.

9. Relajarse.

Una vez que hayas terminado con la jornada de trabajo, llena el resto de sus horas de no trabajo relacionados con las actividades que te traen alegría y te ayudará a relajarte.La analogía de “recargar tus baterías” es válida. No tomarte tiempo para relajarte y dejar de pensar en el trabajo, suele producir una “resaca” de resentimiento hacia el trabajo, no permitiendo tener una visión sobre todo lo que te aporta tu trabajo: los beneficios de desarrollo, económicos, de sostenibilidad.

10. Terminar el día con 15 minutos de gratitud.

Si soy consciente de cómo ha sido mi idea, de todo lo que me aportado, las personas que he saludado, conocido, las oportunidades que he disfrutado, los pequeños y grandes momentos vividos, ayuda a tomar conciencia de cuanto bueno hay en la vida.  Agradece por todo ello, sólo te llevará unos minutos y la recompensa será grandiosa. Podrás dormir mejor y estar listo para mañana – que probablemente será aún más fabuloso que hoy.

Puede que estés pensando que todo eso está muy bien y que el mundo real está lleno de imprevistos, tensiones, agendas a rebosar… si realmente quieres algo, ponte en movimiento. Tal vez pienses que no puedes hacer un cambio tan radical en tu vida pero ¿qué te parecería comenzar por una sola cosa, la que sea más importante, la que te sea más fácil, la que ya has pensado alguna vez empezar a hacer?. ¿Qué te parece ir implementándola con un plan, con una estrategia y con alguien que te ayude por ejemplo tu coach?.

 

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