Lo que aprendí de mi suegra

Las suegras suelen tener una mala fama que mejor no extender. Como en casi todos los órdenes de la vida, se dividen en suegras magníficas, suegras pasables y suegras de notemenees.

La mía entra en el grupo de las magníficas y que conste que no es peloteo porque no lee mi blog. Es una mujer operada de muñecas y piernas con varios puntos oscuros en su salud que a cualquiera nos tendrían postrados en una cama todo el día llorando de dolor. Ella se levanta cada mañana, limpia toda su casa a primera hora, nunca tiene ni un solo trapo sucio y encima está siempre dispuesta a hacer arreglos gratis en la ropa de su familia, sus vecinos y prácticamente cualquiera que se lo pida.

Siempre que le preguntas cómo está te responde con una amplia sonrisa que muy bien y aunque tiene muchos tratamientos para sus muchas afecciones, estoy segura que realmente se siente bien. Un día me pregunté cómo lo hacía y esto es lo que descubrí:

1. Se siente satisfecha porque cumple con su propósito lo primero. A pesar de sus prótesis y sus dolores, cada mañana se levanta antes de las ocho y lo primero que hace es limpiar su casa. Su propósito es disfrutar de limpieza para ella, y las personas que le rodean. Hace primero lo que considera su responsabilidad y en lugar de pensar en sus dolores se centra en su propósito. Así se libera de preocupaciones y darle vueltas en su cabeza. ¡Menuda satisfacción si primero cumplo con mi responsabilidad!.

2. No acumula ropa sucia. Cada día pone una lavadora con ropa para lavar, a primera hora. Si hace falta, otra por la tarde y nunca hay un trapo sucio a su alrededor. Cada día se genera ropa sucia. ¿Para qué acumularla dejando que huela cada vez peor?. Cuanto más la dejas, más se resecan las manchas y más hay que frotar o utilizar detergentes agresivos.

3. Comparte su talento. Hace años era una excelente sastra, costurera especializada en trajes de hombre. Le apasiona coser y, se ha dado cuenta de que cuando cose se olvida de dolores y malestares. Ayudar a los demás, sentirse útil, y sacar lo mejor de nosotros mismos tiene resultados mágicos. ¿Sabes ya cuál es tu talento?.

Mezclar mi propósito, con tener espíritu de aprendizaje y mejora y poner mi talento a disposición de los demás, creo que son tres elementos clave que mi suegra me enseñó con su ejemplo. Todos tenemos la posibilidad de combinar estos tres elementos en nuestro día a día. La pregunta es ¿lo estoy haciendo?.  Yo desde luego, seguiré la receta de mi suegra.

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