El derecho a desconectar del trabajo y la tecnología

Terminas tu jornada, estás en casa cenando tranquilamente y de pronto, una campanita familiar te advierte de que tienes un mensaje. Es del trabajo. Son las 9 y media de la noche. Estabas esperando una respuesta importante desde las cuatro y no llegaba. ¿Qué haces?: ¿lo lees?, ¿lo ignoras?, ¿lo lees y luego lo ignoras?, ¿o te pones manos a la obra a contestarlo?.

 

El derecho a desconectar del trabajo

Las expectativas de disponibilidad en el trabajo, son cada vez mayores y más inmediatas. Se espera que seamos accesibles en cualquier momento, incluso cuando hemos terminado nuestra jornada o estamos disfrutando nuestros días de descanso. Muchas personas temen que si no responden a ellas, puedan verse como malos profesionales y ser penalizados por ello.

¿Cómo nos afecta esta hiperconexión en la que continuamente estamos pendientes de los smartphones y qué consecuencias tiene para nuestra vida? . ¿Tenemos derecho a desconectar en algún momento o es algo que forma parte de la forma de trabajo y resultaría tan contraproducente que podría restar competitividad?

 

Hiperconexión y salud

Según el neurocientífico Facundo Manes, necesitamos desconectarnos porque cuando “no estamos haciendo nada” el cerebro trabaja muchísimo, y ese tiempo es clave para que procese la información que adquirió cuando estaba atento. Necesitamos desconectarnos de la tecnología para ser introspectivos, para poder pensar, para aburrirnos, para imaginar el futuro.

Al estar expuestos a un torrente de información tan elevado, se pueden llegar a generar altos niveles de estrés. Incluso, llegar a tener consecuencias funcionales.

El descanso es primordial para el desarrollo de las personas porque permite la homeostasis.

Según Sherry Thurkle,  psicóloga y profesora del Instituto Tecnológico de Massachusetts, autora de En defensa de la conversación, los estudios demuestran que cada vez somos menos capaces de tolerar el tiempo que estamos a solas con nuestros pensamientos. La cultura de estar siempre conectado, mina la creatividad de la gente, su capacidad para la soledad, sus relaciones. Al final, sufre su productividad, así como el bienestar. Las barreras entre vida personal y profesional, se difuminan cada vez más y ésto nos afecta en nuestra salud física, mental y emocional.

 

El derecho y la desconexión digital

En Francia por ejemplo existe  legislación al respecto desde el 1 de enero de 2017. Las empresas con más de 50 trabajadores deben fijar horarios de conexión al móvil e internet acordándolos con la plantilla. Los empleados tienen derecho a disfrutar de 11 horas de descanso entre dos jornadas de trabajo.

En España estamos en ello con la ley que se llamará Ley Orgánica de Protección de Datos y de Garantía de Derechos Digitales y que recoge el derecho a la desconexión digital del trabajador fuera de sus horarios laborales.

En Alemania, aunque no existe una ley vigente, grandes empresas ya están implantando medidas como el desvío del correo electrónico en períodos vacacionales a personas que estén disponibles o la desconexión de los servidores fuera de los horarios de trabajo para no poder recibir correos.

 

Corresponsabilidad de la hiperconexión

Como personas y trabajadores, tenemos el derecho a que se nos respete nuestro horario de trabajo sin que tengamos que estar disponibles y atentos a cualquier comunicación, en cualquier momento y situación. Y también es nuestra responsabilidad saber desconectar y respetar este derecho con los demás. Ser consecuentes.

Saber desconectar es una competencia que se construye a nivel individual pero que precisa del apoyo a nivel organizacional. Clic para tuitear

Está claro que es una gran oportunidad para generar conversaciones en las empresas, en los departamentos, en los equipos. Una conversación en la que hablar sobre cuáles son nuestras necesidades, cómo las podemos cubrir y cómo vamos a garantizar que se respeten. Y sobre todo, para qué lo vamos a hacer, qué beneficio vamos a obtener y cómo vamos a seguir mejorando la comunicación y el respeto garantizando que podamos trabajar adecuadamente. Se trata de un ganar-ganar.

Una persona con hiperconexión es una persona que acaba sufriendo desconexión. Es una persona propensa al agotamiento físico, mental y emocional y que por lo tanto, pierden tanto ella como la empresa.

Una persona con hiperconexión es una persona que acaba sufriendo desconexión, propensa al agotamiento físico, mental y emocional Clic para tuitear

 

Conclusión

Todo en la vida tiene sus costes y sus oportunidades. La tecnología en el trabajo es uno más. Nos permite conciliar vida personal y profesional, nos permite ser más eficientes, estar más conectados, poder coordinarnos y comunicarnos mejor, entre otros. Y también nos resta privacidad, descanso, conexión con las personas de nuestro entorno cercano y salud cuando hacemos un uso abusivo.

Como siempre te dejo con algunas reflexiones:

  • ¿Cómo funcionas tú con este tema?.
  • ¿Qué consecuencias tiene en tu vida?.
  • ¿Qué sí puedes hacer para ejercer el derecho a desconectar del trabajo y disfrutar más la vida, permitiéndose así el descanso que necesitas?.
  • ¿Habéis hablado alguna vez en tu equipo y en tu empresa sobre cuál sería la mejor forma de abordar este tema? ¿A qué esperas?

Espero que estas preguntas te ayuden. Como siempre, gracias por compartir tus comentarios y este post. Que tengas una feliz desconexión esta semana.

Eva Luque
Coach de Marca Personal y Trainer en Felicidad
#disfrutoloquehago #yomarcomimarca
www.evaluque.com

 

 

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